Me convierto en las estrellas y la luna.
Me convierto en el amante y el amado.
Me convierto en el vencedor y el vencido.
Me convierto en el amo y el esclavo.
Me convierto en el cantante y la canción.
Me convierto en el conocedor y el conocido.
Sigo bailando...
Luego queda la eterna danza de la creación.
El creador y la creación
emergen en un todo de goce.
Sigo bailando... y bailando... y bailando.
Hasta que sólo queda...
LA DANZA
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